lunes, 20 de octubre de 2014

Dime de qué trabajas y te diré de dónde eres

Las diferencias culturales entre un país y otros son conocidas y aceptadas. Forman parte de la historia colectiva del lugar y de su evolución como nación. De la misma manera que este trayecto habla de su carácter, también explica algunos trabajos que sólo se dan en unos determinados países pero que han sobrevivido a la era de la globalización porque siguen siendo necesarios. Según una encuesta de la webQuora, estos son lo más insólitos:



1. Cuidado con las cebras del paso de cebra: en Bolivia usan a jóvenes disfrazados de cebra para que los coches respeten esta señal de tráfico. “Si pasas con tu coche por los cruces peatonales, las cebras harán un espectáculo. Llorarán, treparán a la parte superior del vehículo y te darán orejas de burro”, escribe Andrea Guzmán, usuaria de Quora. Guzman añade que estas personas trabajan para el programa “Mamá Cebra”, que a su vez les ayuda a encontrar trabajo o a estudiar.

2. Puente sobre aguas turbulentas: Bueno, más que puente, señor fornido cruzando a niños por las aguas turbulentas de zonas remotas de Vietnam.

Los chavales se meten en bolsas de plástico para ser transportados sin mojarse y llegar al colegio como si nada hubiera pasado. Según Nguyen Le, la existencia de este trabajo se dio a conocer recientemente.

3. Hecha la ley, hecha la trampa: En Teherán, capital de Irán, las autoridades han restringido el tráfico de vehículos en zonas de alta congestión según el número final de las matrículas. Para controlar que la normativa se cumpla hay cámaras que graban a los coches.

Pero la administración no contaba con la pillería de los conductores, que, según Alireza Behrooz “pagan a personas para caminar detrás del coche para que las cámaras de tráfico no puedan capturar el número de matrícula cuando se entra en zonas de tráfico restringido”.

4. Me suena a chino: cuenta Andrew Houston Vaughan que algunos conductores chinos pagan a dos hombres con moto para que les lleve a donde ellos quieran. ¿No te salen las cuentas? Pues es bien sencillo, uno de los hombres conduce tu coche y el otro te lleva en moto a donde necesites. Es bien lógico, ¿no?

5. Tres no son multitud: En Yakarta también hay restricciones de tráfico. En la capital de Indonesia te hacen pagar si viajan menos de tres personas en tu coche en hora punta. Comenta Melisa Sudirman que de ahí nació la profesión de “joki”, gente que se pasea por las carreteras para acompañar a conductores solitarios por un módico precio.

6. Vuelva usted mañana: Resulta fascinante la adaptación de las personas a las necesidades de su ambiente. Igor Sawczuk cuenta que 20 años de socialismo en Polonia han dejado una tradición de hacer cola para todo. “Debemos esperar para recibir un montón de cosas básicas. ¿Quiere comprar un plan de telefonía móvil? Espere en la fila.

¿Quiere obtener un tratamiento médico? Espere en la fila. ¿Busca trabajo? Espere en la fila”, dice Sawczuk. El problema aparece cuando hay que estar en más de una cola a la vez. Como los polacos aún no han aprendido a desdoblarse, lo solucionan contratando a una persona para que te guarde el sitio.

7. En busca del panal perdido: Hay trabajos que requieren de un valor especial. Uno de ellos es el de cazar panales de abejas silvestres en los acantilados de Nepal. Shree Khanal escribe que estos recolectores “muestran sus excepcionales habilidades al colgar de acantilados de hasta 300 metros utilizando escaleras de bambú y cuerdas de cáñamo”.

8. Volando voy, volando vengo: Australia es un país enorme pero muy poco poblado. Como resultado hay zonas muy aisladas de cualquier centro médico. Para suplirlo se creó en 1928 la “Royal Flying Doctor Service”, es decir el Real Servicio de Doctores Aéreos. A día de hoy, todavía funcionan, palabra de David Stewart.

9. La comida de mamá: Y mientras en el mundo occidental proliferan los servicios de comida a domicilio, los hindúes tienen claro que como la comida casera no hay nada. Por eso se la hacen traer al trabajo o la escuela, recién hecha, en un contenedor cilíndrico de aluminio o estaño llamado dabba. Son los dabbawalas los que mediante bicicleta o tren hacen llegar el recipiente a su destinatario y lo devuelven vacío a su lugar de origen.

Murali Krishnan explica que “aproximadamente 5.000 dabbawalas recorren alrededor de 70 kilómetros cuadrados en los alrededores de Bombay y realizan 400.000 transacciones por día. Ni una sola hoja de papel es utilizada en todo este proceso. Todo los dabbas tienen diferentes números, colores u otras marcas para recordar dónde entregar un dabba específico”. Eso sí que es ecologismo.

10. Pena, penita, pena: En algunas zonas de Rajastán todavía existen las plañideras, es decir, mujeres a las que se les paga por llorar en los entierros. Se las llama Rudaali, que significa “llorona femenina”.

“Ellas expresan públicamente el dolor de los familiares que no pueden demostrar sus emociones debido a su condición social. Las rudaalis hacen una escena llorando en voz alta. Así el impacto de su dolor obliga a otras personas a llorar en el funeral”, dice Abhilash Pattnaik.

¿Y aquí qué? Pues en España hemos perdido algunos de nuestros trabajos más peculiares como el de sereno. Pero tenemos otros nuevos: los gorrillas.

Sacado de enpositivo.com

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